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Un viaje ya placentero... Por Gonzalo Quispe Luego de 11 meses sin presentarse en vivo, el trío de Mataderos volvió a los escenarios a lo grande: dos shows en Rosario ante su público, tan federal como cautivo de sus nuevas canciones. Los días estaban contados, desde la edición de Algún Rayo, que venia con entrada incluida al show de presentación: Los días 18 y 19 de diciembre en el Camping Municipal de Rosario. La apuesta de La Renga, como siempre fue doble: disco y entrada al concierto de apertura. Quizás el comienzo de un largo viaje que los llevará por varios puntos del país, en una auténtica gira nacional. Para más condimentos un infalible en los shows de La Renga: la lluvia, que esta vez no condicionó el show, pero si embarró más de 25 mil pares de zapatillas el sábado y no permitió que algunas pantallas puedan funcionar. Con un retraso lógico por la cantidad de gente que se agolpaba en las puertas del Alem, luego de las 22hs, las luces se apagaron, y la pantalla dejó mostrar los nuevos clips que acompañarán a la gira de Algún rayo: planetas girando sobre su eje y encontrándose con otros, desprendimientos, agujeros negros, galaxias y un meteorito que se vuelve el actor principal, llegando a la Tierra, localizando la Argentina para llegar al Monumento a la Bandera en Rosario y caer en la playa del Camping Alem. Desde el escenario arrojaron pelotas negras sobre el público, y junto a "Canibalismo Galáctico" encendieron los motores del show. También algunas bengalas volvieron a dar luz entre el público (luego del show pirotécnico de Indio en Tandil, parece que la costumbre quiere volver en los shows multitudinarios al aire libre). "Canibalismo galáctico, degustación universal saboreando estrellas..." cantaba Nápoli otra vez frente a su público después de todo el año, el menú estaba servido. Inmediatamente sonó Atulado, un clásico para el comienzo, al ritmo del doble bombo de Tanque, los mismos de siempre se unieron en un solo salto. Primera vibración de la noche en Alem. Chizzo, saludó y presentó al segundo tema nuevo de la noche: "Disfrazado de amigo", sorprendiendo en la lista, ya que rompía bastante con el orden del track-list de Algún Rayo. Y si la canción anterior dejaba expuesta una traición, la siguiente conectaba con el lado opuesto: "El twist del pibe", que traía el recuerdo de una vieja canción y la nostalgia de una amistad. El viaje ya era placentero. La lista de temas ya se ordenaba con un clásico y los temas de Algún Rayo. Era una suerte de hoja de ruta, como para saber que podía venir. Era el momento de la "La Furia de la bestia rock" que fue dedicado al ritual que se genera en cada toque de La Renga, ese encuentro entre los viajeros y la banda. "Con unas simples líneas, quedo galácticamente descripto" explicaba Chizzo. Un viejo conocido de la banda, subió al escenario: Nacho Smilari, el primer invitado de la noche para ejecutar un dúo de guitarras y darle "Poder" a la canción. La Renga regresaba a sus orígenes, Smilari sumaba y engordaba el sonido "rengo". Sin pausa sonó "Montaña Roja" uno de los sobrevivientes de Truenotierra, el escenario se lucía tiñéndose de rojo. Pase en profundidad para uno de los puntos altos de Algún Rayo: el apocalíptico "Cristal de Zirconio", La Renga se mostraba en su mejor forma con Manu luciéndose en el saxo. Más temas, y una parada en el comienzo "El rito de los corazones sangrando", y otra en "Destino Ciudad Futura" con imágenes en pantalla a toda velocidad de edificios modernos atravesados por destellos de luces. La siguiente era "Detonador de sueños" y una nueva estación pero no la última era "Lunáticos", un rockandroll a velocidad de años luz. El viaje de regreso era con "En el Baldío", clásico apuntado en La Esquina del Infinito. Tete incansable recorría por todos los rincones el escenario, y se paraba sobre la batería de su hermano. El viaje obligaba un descanso: lo daban "La Balada del diablo y la muerte" y "Dioses de Terciopelo" también con Smilari en guitarra y buscando ser el copiloto de Chizzo. "Voy a bailar a la Nave del Olvido" también se hacia presente en Rosario, y el vuelo se posaba en el chaperío de Pompeya. "Inventa un mañana" y "Algún Rayo" eran las últimas escalas del "viaje galáctico" que nos llevaba por cortesía el niño y su rayo. Chizzo invitó a seguir el último tramo en el macadam: "Ruta 40", "Desoriente Blues" y "Lo frágil de la locura" circulando por los caminos a encontrar, a desorientarse y volver a encontrar el camino correcto. Más ruta y más canciones: "La razón que te demora" y "Caricias de asfalto", en la autopista más rockera. "Panic show" una historia épica en medio de la jungla de cemento y la llegada a destino: "El Final es donde partí" con nuevo integrante en los vientos: Garófolo, presentado por Chizzo. "Y en que lugar, habrá consuelo para mi locura, esta ironía con qué se cura si el final es en donde partí..." Tete lo gritaba como uno más de los de abajo. El nuevo saxofonista le dió una vuelta más a la fuerza que siempre caracterizó a este tema. El final del recorrido fue como siempre para "Hablando de la Libertad". Fue el momento de abrazos, de saludos, arriba y abajo del escenario, y la promesa de volver a encontrarse el Domingo. La segunda fecha de Rosario, se encontró con un clima más benevolo, sin lluvias y con el cielo que regaló estrellas y una luna plena acompañando al río. Otra vez entre los temas se pasearon cruceros (un espectáculo inesperado, o no tanto para los que zarparon el domingo por la noche). La lista (ya anticipada desde la prensa del show) fue la misma, pero sabemos que en La Renga, las canciones nunca suenan igual. Todo ya estuvo más "aceitado", el sonido no necesito pruebas y funcionó sin fisuras, al igual que las pantallas que mostraron con mejor detalle los clips preparados y el vivo directo desde el escenario. |