Rock And Ball

La Renga en Rosario: algún rayo, alguna lluvia y alguna bengala
Emoción y potencia implacables. Pero hubo bengalas, una lástima.

Por Máximo Paz

El primer show de La Renga sobre una serie de conciertos, para la presentación de su flamante disco “Algún rayo”, tuvo lugar en la ciudad santafesina de Rosario. Y allí, en las proximidades del Parque Além, como una carga inamovible por cada presentación de un disco para el grupo de Mataderos, tuvo a la lluvia como testigo. Como un objeto que aporta a la liturgia renguera, llovió ante los 30 mil presentes que vieron en directo el show de la banda de Chizzo, Tanque, Tete, Manu y el nuevo segundo saxo, Garófalo.

No importó, por su puesto. Y no importará para, en el caso de que se repita el aguacero, hoy domingo. Banderas de todas las latitudes del país aseguraron la presencia y el aguante para que La Renga despliegue los clásicos y nuevos temas que construyeron, trabajosamente, el show.

Desde un comienzo, con un sonido algo saturado, la cosa fue in crescendo a través del recorrido propuesto por la banda. Entonces la cosa, ascendentemente (el sonido cada vez más a punto), se fue poniendo tremenda, colosal y, por supuesto, potente. Sin parafernalias que adornen el corazón, el carozo de todo show: la música, Chizzo y los suyos, sin más que algunas luces y una pantalla como fondo, se despacharon con 26 canciones repartidas en dos horas. “A tu lado”, “Montaña roja”, “La balada del diablo y la muerte”, “El twist del pibe”, “El rito de los corazones sangrando”, “La nave del olvido”, “La razón que te demora” y “Hablando de la libertad”, fueron de la partida de los clásicos, mechados con los nuevos como “Poder” (acompañado por Nacho Similari, un histórico del rock argento, integrante de la banda de Pajarito Zaguri) y el “ligth”, según autodenominó el mismo Chizzo, “Dioses de terciopelo”.

No queda duda: La renga tiene en sus espaldas una de las mejores trayectorias puestas en vistas y la consiguiente respuesta del público. Ahora bien: ¿hacen falta las bengalas? ¿Hace falta el humo sobre las cabezas de la multitud para afianzar una comunión?

-”Chicos, sin bengalas” balbuceó Chizzo, tímidamente. Como si la potencia en lo dicho no se condescendiera con la hercúlea música que salía de los sonidos del show. Desde luego, lamentablemente, las bengalas continuaron, como el gran –grandísimo- show de la banda empañado por este horrible percance.

Por ello, ante tremendo episodio, una opinión: las bengalas tienen que extinguirse por completo y para siempre en los recitales, definitivamente. Por lo menos por respeto a los dolorosos fallecidos. Y esa es una tarea tanto del público como de los músicos anfitriones. ¿No te parece?

Lástima, tan buen recital.
Nada más.