La Renga y otra fiesta en San Luis

LA RUTA SIGUE MÁS ALLÁ DE LAS LUCES DE LA AUTOPISTA

Hacía exactamente 5 años, que La Renga no llevaba su maldito rock a la provincia de San Luis, y allá lejos quedaba la una presentación en Justo Daract en enero del '99, en tiempos de ocasión de presentar el disco de la estrella y "El revelde" tema en auge de aquel verano. Paso mucho tiempo, y mucho por mostrar. La localidad de Juana Koslay se encuentra pegada a la ciudad de San Luis, y el sábado 24, el Complejo Ave Fénix acogía a La Renga y a Los mismos de siempre en otra fiesta de carnaval. Y La Renga "a su mal nos ha acostumbrado" a eso de los ritos de los estadio y las multitudes, que llegar a pie al pequeño anfiteatro con capacidad para 4 mil espectadores resultaba extraño, o al menos nostálgico en otrora épocas.

La tarde-noche nos recibió con un clima ideal para ver a cielo abierto a La Renga, a nosotros que ya sabemos de que se trata y a los que los veían por primera vez, mucha gente de pueblo, de esa que te trasmiten tranquilidad, esa misma que transmiten el paisaje, las montañas que se podían ver a espaldas del Anfiteatro. A diferencia del gran espacio que disponían en shows anteriores, éste mostraba el escenario más reducido de la gira: con los telones del sello de Detonador, las imágenes de minotauros montados sobre caballos "arremangados", y la máscara en vez de estar en lo más alto, ésta vez hacía pie en el escenario. El lugar era una suerte de embudo con tribunas con largos descansos, con un pequeño corralito, que hizo de una suerte de pogodrómo. Resultado: no había como colgar las banderas, entre las que se divisaron temprano pero después se "confundieron" entre la gente: Merlo (San Luis), Córdoba, Mendoza, San Juan, Caseros, La Banda Viajera, Tolosa, Berisso, City Bell, y la lista termina acá, eran pocas pero infaltables.

Esta suerte de gira, permite también ver a bandas teloneando a La Renga, en San Luis era la ocasión de presenciar el set de Huaykil, amigos de San Juan, heavy metal sin vueltas y con actitud. El grupo cuyano se extendió por unos 45 minutos, con un buen recibimiento del público que fue acrecentando su aceptación a medida que recorrían su lista de temas. Un sonido potente, la batería acentuaba aún más ello, las canciones acercaban su temática a lo cuestionado con lo social, la marginalidad de los aborígenes, y la actitud rebelde. Para remarcar aún más se despacharon con "Vientos de Poder", cover de Hermética, reversionada a su manera, con igual potencia. El cierre fue con un tema que me dejó una frase en mi cabeza: "Hermano, no te vayas por la puerta del norte que está abierta, quedate acá que está todo por hacer". El set terminó y levantaron los brazos en señal de triunfo, habían cumplido con creces con ellos mismos, y con el público que los despidió con un cerrado aplauso. La música volvió desde la consola de sonido con Kapanga, sonó extraño, y con Callejeros, a la luz de una insólita bengala de la Banda Viajera, que nos tiene acostumbrados a estas buenas ocurrencias.

Pasadas las 23.20 las luces se apagaron y Atulado rompió el velo de la noche, con los minotauros "a lucha de espada" con otro abonado desde la salida de La Esquina del Infinito: Al que he sangrado. Chizzo nos dió la bienvenida al show: "Buenas noches, San Luis...!" en un grito energético, luego comentó que "en esta ocasión estamos presentando los temas de nuestro último disco, Detonador de sueños", a continuación llegó Las cosas que hace. El track un poco conocido continúo con: Cuando vendrán, En el baldío (con intro íncluida), El rastro de la conciencia, una intro instrumental bien pesada nos presentó a El twist del pibe. Detonador de sueños y Dementes en el espacio nos mostraban los temas de simple Documento único, con Chiflo y Manu como protagonista en el interludio jazzero. Una emoción aparte nos dió Chiflo, con la remera de LaRengaPage.com.ar.

La banda se mostraba en todo su poderío con "uno de los temas más pesados" la presentación de Chizzo para Estado. En los brazos del sol, en ésta ocasión fue dedicada a Huaykil, descendientes de una comunidad Huarpe. Lo frágil de la locura y Veneno mostraban esas canciones que "todos sabemos". Míralos a falta de las pantallas se dejo ver con una bengala sobre centro de la explanada. Para la Balada del diablo y la muerte llegó el único invitado de la noche: Javier Gómez de Mendoza, que se llevó como siempre una ovación por parte del público a su talento y a su fuerza para salir adelante. Y la fiesta no paraba en San Luis, al ritmo de "olé, olé, olé, olá, oh soy La Renga es un sentimiento no puedo parar..." y Tanque acompañó lo que sirvió como prefacio para seguir con Estalla, muy festejada y concluída con la explosión de morteros. Más rockanroll, la lista continuaba con El ojo del Huracán (con la bengala de Chicha, je!), Noche vudú, la versión de La nave del olvido que incuye a Pasto tomado. Primer intermezzo, solo dos minutos y El rito de los corazones sangrando hacía saltar bien arriba al Anfieatro Ave Fénix. Había que exigir el cuerpo al máximo y se venían las más festejadas: Hielasangre, El rey de la triste felicidad y El final es donde partí. Segundo intermezzo, el más largo unos 10 minutos, y la banda otra vez a escena para el popurock, que de manera habitual alineó a Panic show, Arte infernal, Negra es mi alma, negro mi corazón, Me hice canción, El Revelde, todas juntas, sin equivocación, con la fiesta y anunciándonos que se acercaba el final. Final y otra vez a recargar energías, pero por sólo unos segundos, para el cierre con La razón que te demora y Hablando de la libertad.

Nota aparte quedó el gran susto de la noche: promediando Hablando de la libertad, Tete se arrojó a una fosa para festejar con la gente, al volver sobre el escenario, el asistente de Chizzo, Stanley quiso darle una mano, pero tuvieron la mala fortuna que explotarán los morteros del final del show. Tete volvió a caer a la fosa, conmocionado, y Stanley sufrió el impacto en propia cara, la secuencia siguió con Tete subiendo por otro extremo del escenario a pedir el bajo para terminar (los asistentes ya daban por cerrada la actuación de Tete), Manu y los asistentes, le dieron agua, y Tete dió muestras de estar bien.

El saludo final nos dió tranquilidad a todos, un susto nada más. Y San Luis pudo volvió a su habitual tranquilidad, la fiesta había terminado, con la promesa de "Hasta la próxima".

Gonzalo*/ www.larengapage.com.ar