PRENSA - ANFITEATRO AVE FENIX 24.01.04

Los reyes de la triste felicidad

Quienes gustan hacer balances de fin de año, tienen en este 2004, 342 días en vano para descifrar cual es el mejor recital de rock que tuvo como escenario las tierras de la provincia. Si no se concreta la llegada de algún grupo que juegue en las grandes ligas, el show que brindo La Renga el sábado a la noche se inscribirá a fuego al tope de la lista. El recital podrá también asentarse como uno de los más espectaculares de los últimos años.

Primero porque el grupo de Mataderos esta pasando por su etapa de madurez compositiva y además porque el publico de San Luis esta cada día mejor acostumbrado a vivir recitales como una fiesta de libertad y desahogo.
Habrá que coincidir que ninguno de los integrantes del grupo es precisamente un virtuoso con su instrumento. Chizzo abusa de los pedales, Tete se siente muy cómodo en tres o cuatro escalas que conoce a la perfección y Tanque tapa a puro bombo su poca formación batera. Sin embargo, la atracción de La Renga cuenta con otros elementos como sostén.

Uno de ellos es su credibilidad, una actitud muy buscada por el publico roquero argentino. Otro, su entrega ilimitada para brindar un show de casi tres horas al palo, sin fijarse en relojes ni cachets. Y un tercero es el respecto que como artistas lucen ante su público.

Este tercer condimento abarca los dos primeros. Ser honestos y no escatimar esfuerzos en los shows son parte del respeto que La Renga tiene a sus seguidores. Un respeto que empieza en el excelente trato que el personal de seguridad tiene con el publico (hay que decirlo; la seguridad externa brindada por la Policía Provincial funciono muy bien) y en su saludable posición de no cobrar la entrada a más de 12 pesos.

Con semejante atributos, el recital no puede ser la confirmación de la comunicación que el grupo tiene con los chicos que lo siguen. Nadie del publico se ira desilusionado del anfiteatro El Ave Fénix.

El show, potente, como no puede ser de otra manera, comienza con A tu lado, el rock que abre el ultimo disco de La Renga, Detonador de sueños. Luego viene Al que he sangrado, del trabajo anterior, y Chizzo que da la bienvenida con su voz atribulada.

Recién en el cuarto tema, Cuando vendrán, entra en escena el saxo. Entonces la banda es otra, mucho mas trabajada desde lo armónico y con algunas líneas de coincidencia con algunas bandas clásicas del espectro mundial. Suena increíble Dementes en el espacio - también de Detonador - con una suite jazzera de saxo alto y trompeta. Parece difícil que los caños se amolden a la estructura dura de las canciones de la La Renga, pero el grupo en la conferencia de prensa que le dio el día anterior al recital señalo que en el estudio no resulta tan difícil acoplar los sonidos.

Contrariamente a los que muchos piensan, el sábado no fue la primera vez que el grupo llego a la Provincia. Años atrás dio un recital en un club de Justo Daract que a esta altura tiene entidad del emblemático. Además, la relación de San Luis no es nueva, ya que Tanque y Tete tienen amigos radicados en Merlo y en El Volcán.
El reencuentro del sábado fue la excusa para presentar Detonador de Sueños, el disco mas hardcore del trío en mucho tiempo. El trabajo es una muestra de crudeza que puede alcanzar esta aplanadora del rock con solo juntarse en un estudio y empezar a tocar.

La Renga un show potente

La lista de los temas nuevos se suceden con algunos puntos realmente muy altos. Uno de ellos es "La cosa que hace" el tema mas digerible del disco. Otro, la potencia arrolladora de Estado.

Pero en medio de las canciones detonadoras, el listado de temas ofreció gracias a la prolongada ausencia de recitales rengos en la Provincia algunas joyas del pasado, como el repaso casi completo de "Despedazado por mil partes", el disco que entrego pasividad al trío y que encontró a Chizzo en su máximo esplendor de creatividad poética, y de "La esquina del infinito" con gemas como "En el baldío" y "Estalla".

"Nosotros no queremos dar un mensaje pesimista a la gente que nos escucha. La idea es tirarle onda para que siga adelante, que piense en cambiar las cosas", había dicho el letrista en su amena conversación con los periodistas que se realizo en una heladería del centro.
Fueron los temas de "Despedazado" los que hicieron delirar a las casi ocho mil almas que, bengalas en mano y pogo dispuesto, pasaron tres horas de descarga total, de baile desenfrenado y de prolongación de una química que se renueva anualmente con un trabajo discográfico, pero que en el contacto directo debe esperar mucho mas tiempo.
Promediando el concierto quedan en claro algunas cosas que serán aseveradas sobre el final: que Chizzo tiene la voz mas sangrante del rock nacional (ni siquiera Andrés Jiménez, de A.N.I.M.A.L., puede hacerle sombra), que los vientos, aunque escasos, son parte fundamental en las bases, y que el bajista esta completamente sacado.
Tete parece un tractor de largo aliento imposible de cansarse. Va, viene, corre, salta, cae desplomado al piso y con la alta cuota de humildad, cuando llego el momento del tema más difundido del grupo, "La balada del diablo y la muerte". Entonces presentaron a un tal Javier, mendocino, guitarrista, menudito, que entro escenario como pidiendo permiso.

Javier la rompió. Empiezo ensamblado con el resto, pero en el Inter. Hilvano un solo frenético que provoco aplausos en el publico. Y, con la anuencia del trío, fue ganando espacio hasta que tomo el micrófono de Chizzo y termino el canto.

Otra actitud a destacar es la ayuda que le dieron a "Valkyr" el cuarteto sanjuanino que toco como soporte y, pese a esa siempre incomoda posición, se gano el reconocimiento de los presentes.

La bañada junto con la entrañable "La nave del olvido", "Corazones sangrando", "Negra mi alma, negro mi corazón", fueron las únicas canciones que se escucharon el sábado que no pertenecen a los últimos cuatro discos del grupo.
Mientras empezaba a sonar "Noche vudu" (la canción hecha por extraños que mas recuerda a "Los Redondos" desde que El Indio y Okay bifurcaron sus caminos), un gigantesco ser erigía desde el fondo del escenario. Desde esa posición parecía controlar lo que el resto de la banda haría en adelante.

Y debió irse también contento a juzgar por los movimientos de la cabeza que el muñecote hacia al compás de la música. No es para menos, ya que el set termino con "El rey de la triste felicidad" y el silencio se adueño de las almas presentes.

Unos diez minutos estuvieron los músicos sin aparecer, mientras el público se desvivía a pedido de bises. El ser inflado seguía en postura expectante, pero el escenario estaba vació. Entonces aparecieron guitarra, bajo y batería para entregar un set inmejorable que empezó con "Panic show", paso por "Arte infernal" y "Me hice canción" y termino con "El revelde" (así con v corta", coreada a enloquecer por los presentes, identificados con la postura ni siquiera anarquista que propone la letra.

"Chizzo, por donde pasan hoy las rebeldías?", le preguntaron en la conferencia de prensa. Y el cantante respondió que "hoy y siempre, la rebeldía pasa por confrontar con lo que nos molesta, hacerle frente a aquello y aquellos que nos quieren joder". Tras el popurrí, se fueron otra vez para aguardar el segundo bis, esta vez de espera mucho mas corta que la primera. Entraron con "La razón que te demora", el corte del difusión del reciente disco, reservado para el cierre, y dieron el pitazo final con "El final es en donde partí". Quedaron las almas resaqueadas del sonido y la furia que entrega en todas las presentaciones una banda que le canta a los chicos para que los oigan los grandes, que coquetea con los piqueteros para causar molestias en el poder político. Una banda que canta canciones de amor, de locura y de muerte.

(!) Material del diario puntano Diario de la República, está copiando íntegramente, con los "errores" del comentarista de algunos temas. Chequear lista de temas.